Varios artículos científicos aparecidos en las últimas semanas alertan sobre este vínculo

¿Por qué tantas personas que ingresan en hospitales de todo el mundo debido a la COVID-19 presentan trombos en su organismo?

La vorágine con que este coronavirus ha saturado los centros sanitarios ha puesto sobre alerta a los especialistas, que con el paso de las semanas indican que la COVID-19 no solo provoca una neumonía agresiva, sino también pequeños coágulos de sangre esparcidos por el interior de venas y arterias. Trombos que pueden originar una trombosis y/o una embolia pulmonar.

El gran volumen de pacientes diagnosticados con COVID-19 está facilitado la ejecución de estudios científicos que evalúan las características del virus. Algunos ya se han publicado y, precisamente, se fijan en los trombos que aparecen en personas ingresadas en hospitales por COVID-19. Otros están recopilando datos para poder establecer pautas y conclusiones sobre esta situación.

Tres estudios como referencia

Actualmente, tres artículos científicos destacan entre los especialistas en enfermedad tromboembólica venosa (ETV, trombosis venosa y embolia pulmonar). El primero, publicado en Journal of thrombosis and haemostasis a principios de abril por científicos chinos, estudia la incidencia de ETV en 81 pacientes con COVID-19 ingresados en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital Union de Wuhan (China).

Los resultados indican que:

  • un 25% de estos enfermos (20 personas) padecieron una ETV
  • 8 de los pacientes con ETV fallecieron
  • los pacientes graves con neumonía presentaban un D dímero elevado (lo que indica un posible trastorno en la coagulación de la sangre), característica que los autores señalan como advertencia de ETV

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Al mismo tiempo otro artículo, publicado en Thrombosis research por médicos holandeses, analiza la incidencia de complicaciones trombóticas en 184 pacientes críticos con COVID-19 ingresados en las UCIs de tres hospitales holandeses.

Sus conclusiones son las siguientes:

  • un 31% de los 184 enfermos con neumonía grave (57 personas) presentaron complicaciones trombóticas. Una cifra que los autores califican como “remarcablemente elevada”
  • la embolia pulmonar fue el trastorno trombótico más frecuente
  • para minimizar el riesgo de que aparezca una ETV, los autores recomiendan administrar profilaxis anticoagulante a todos los pacientes con COVID-19 graves

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Finalmente un tercer estudio, publicado en el Journal of American College of Cardiology (JACC) poco después en el que han participado una treintena de especialistas de todo el mundo, analiza la literatura médica existente sobre COVID-19 y ETV, las líneas de actuación de varios países, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su propia experiencia en los hospitales con estos enfermos.

Se trata de un documento extenso en el que no solo se establecen algunas conclusiones, sino también recomendaciones globales a nivel de salud pública. Un texto que quiere ser una “guía general para el tratamiento de las personas con ETV y COVID-19”. Este es su resumen:

  • la COVID-19 es una enfermedad respiratoria que predispone a los pacientes a sufrir una enfermedad tromboembólica (venosa y arterial)
  • los principales factores de riesgo para que los enfermos de coronavirus desarrollen una ETV son:
    • la respuesta inflamatoria grave que origina el virus
    • una de las consecuencias de esta respuesta es la aparición de coágulos de sangre en venas y arterias por todo el cuerpo
    • el largo de tiempo de convalecencia, la inmovilización que implica, es un factor ya conocido de ETV
  • se han identificado algunas interacciones entre tratamientos que se están administrando para la neumonía con fármacos
    anticoagulantes, lo que puede llevar a personas con una trombosis venosa o una embolia pulmonar a interrumpir, incorrectamente, su tratamiento anticoagulante
  • ante estas interacciones, los autores recomiendan que a los pacientes con una ETV que ingresan en un hospital con COVID-19 y se les administra lopinavir o ritonavir:
    • se les reajuste la dosis si toman antivitaminas K, apixaban o betrixaban
    • se les cambie el tratamiento anticoagulante en caso de que estén tomando edoxaban o rivaroxaban
  • es importante que se administre profilaxis anticoagulante a los pacientes que ingresan en un hospital con coronavirus, para minimizar el riesgo de desarrollar una ETV
  • ante cierta disparidad de criterios sobre la profilaxis, el artículo recomienda una dosis diaria de heparina de bajo peso molecular
  • para las personas con una ETV pero sin coronavirus recomiendan evitar un ingreso hospitalario, acortarlo al máximo o recurrir a la telemedicina, para prevenir el riesgo de contagio de COVID-19
  • a los pacientes con ETV que toman antivitaminas K, que precisan un control periódico de sus médicos (el INR), se aconseja que espacien sus revisiones, que se realicen en su domicilio, en el coche, por teléfono o que se les cambie este medicamento por algún anticoagulante de acción directa o por heparina de bajo peso molecular
  • los autores hacen un llamamiento para que el confinamiento al que se ha sometido la mayor parte de la ciudadanía no derive en sedentarismo y falta de movimiento. Realizar algún tipo de ejercicio, ahora en casa, es la mejor forma de prevenir una ETV

 

 

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Octubre 2018

 

 

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