Secuelas de la trombosis

La trombosis, si se diagnostica a tiempo, se trata y normalmente se cura. Pero la mitad de los pacientes tiene molestias un año después del episodio trombótico, a esto se le llama secuelas de la trombosis

Entendemos por secuelas aquellos síntomas o signos que persisten meses o años después de una enfermedad.

Un año después de haber sufrido una TVP, uno de cada dos pacientes presenta molestias permanentes en la pierna, ya sea dolor, calambres, hormigueos, picores, pesadez o hinchazón, o una combinación de éstos. Es lo que se conoce como síndrome postrombótico y es la complicación más frecuente tras una trombosis.

Es un malestar que puede alterar la vida del paciente de forma significativa. Los tobillos se hinchan, la piel se endurece, cambia de color, pueden aparecer calambres,  pruritos (hormigueo) y parestesia (sensación de quemadura o pinchazo).

Si continúa evolucionando se corre el peligro de que aparezca una úlcera, una secuela no dolorosa, pero que se infecta fácilmente y supura.

Estudios científicos han visto cómo la aparición de una úlcera es más frecuente en hombres, personas con varices, personas que ya han sufrido una trombosis y en diabéticos.

Para prevenir tanto el síndrome postrombótico como la úlcera los médicos aconsejamos siempre que el paciente camine, que no cruce las piernas cuando esté sentado, que si puede al sentarse tenga la pierna un poco alzada y, sobre todo, que siempre que esté de pie lleve una media de compresión fuerte.

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