La tenista quedó semifinalista en el campeonato

 

“Ha sido un placer y una alegría estar en la final, porque hace casi un año lo estuve pasando muy mal”, reconoció la tenista Serena Williams en rueda de prensa durante el torneo de Wimbledon (Londres), uno de los grand slams de la temporada.

La semana pasada Williams no logró superar a Angelique Kerber, que se llevó el trofeo. Pero se quedó a las puertas. En septiembre de 2017, al dar a luz a su primera hija, repitió una embolia pulmonar, que ya la apartó de las pistas en 2011.

Tras unos meses de reposo y de recuperación, cogió de nuevo la raqueta y en marzo volvió al terreno de juego: primero en Indian Wells (California), luego en Miami y la Copa Federación y en Roland Garros (Francia), competición que tuvo que abandonar debido a una lesión muscular en el pectoral derecho, que le impedía sacar. Pocas semanas después, se ha proclamado subcampeona en Wimbledon.

“Mentalmente es muy, muy difícil. Tener que luchar contra una embolia pulmonar es un reto mental, porque si el pecho me duele, siempre pienso en el peor escenario. Nunca hubiera imaginado que podría tener pensamientos tan traumáticos”, explicó en Londres, según ESPNW.

 

 

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