Ellas sangran más y su mortalidad es mayor respecto a los hombres

 

O corren el riesgo de padecer nuevos trombos o de sufrir hemorragias. Esta es la disyuntiva que deben sopesar los médicos cada vez que administran un tratamiento anticoagulante a pacientes con enfermedad tromboembólica venosa (ETV).

Y si hasta ahora los expertos consideraban que los riesgos entre hombres y mujeres en esta situación apenas diferían, un estudio realizado por investigadores del Registro Informatizado de Pacientes con Enfermedad TromboEmbólica (RIETE) publicado recientemente en Baltimore (Medicine) demuestra que no es así. Las mujeres se llevan la peor parte: sangran más que los hombres y su mortalidad es superior. Por el contrario, la posibilidad de que ellas repitan una trombosis venosa o una embolia pulmonar es menor que en los hombres.

El estudio, dirigido por el doctor Manuel Monreal, jefe de sección de Medicina interna del hospital Trias i Pujol de Badalona, observó los parámetros de 47.499 pacientes, un 51% de ellos mujeres (24.280), durante 253 días bajo tratamiento anticoagulante.

Los autores atribuyen sus conclusiones a que, en general, las pacientes analizadas son mayores y presentan dificultad de movimiento, situaciones que agravan el buen pronóstico de una ETV.

Además, las dosis de tratamiento anticoagulante no distinguen entre sexos, por lo que una misma dosis en cuerpos de distinto peso (las mujeres suelen pesar menos que los hombres) da lugar a concentraciones mayores, y así favorece las hemorragias.

 

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