Si esta proteína presenta carencias, el riesgo de trombosis aumenta

 

Cuando sangramos el organismo activa la hemostasia, un conjunto de mecanismos que frenan la pérdida de sangre. En un cuerpo que funciona correctamente la sangre no es ni muy espesa ni muy líquida, para evitar que nos desangremos o que se formen coágulos (trombos) y aparezca una trombosis.

Una de las moléculas que forma parte de la hemostasia es la antitrombina, sobre la que recientemente investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) han descubierto una región que juega un papel importante en relación con la coagulación de la sangre.

La antitrombina “es el principal inhibidor natural de la cascada de la coagulación”, explica Irene Martínez, autora principal del estudio junto a Javier Corral y miembro del grupo de Hematología y Oncología Clínico Experimental de la UMU en colaboración con el Centro Regional de Hemodonación y el Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia. “La deficiencia de la antitrombina incrementa de forma significativa el riesgo de trombosis y su recurrencia”.

“La región que hemos identificado como importante para la reactividad de la proteína se encuentra alejada del dominio estructural encargado de interaccionar con el FXa y la trombina. Nuestro estudio ha revelado que cuando se produce esa interacción con las proteasas diana la antitrombina experimenta un cambio, de forma que el FXa y la trombina no se inhiben correctamente y seguiría formándose el coágulo de fibrina, con el consiguiente riesgo trombótico asociado”, prosigue la científica.

“Al estudiar con profundidad estas mutaciones hemos visto que la inhibición del FXa y de la trombina no están afectados por igual”, lo que abre la puerta a nuevos fármacos o nuevas formas de tratar las enfermedades relacionadas con la coagulación de la sangre, como la trombosis.

Además, las investigaciones del grupo también han demostrado que “la antitrombina es capaz de inhibir proteasas que están implicadas en procesos tumorigénicos, sobre todo relacionados con la metástasis”. Este hecho también abre una vía para profundizar en el conocimiento de la relación que existe entre trombosis y cáncer.

 

 

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