“Mi nombre es Jesica y tengo 30 años. Me diagnosticaron un tromboembolismo pulmonar agudo (TEPA o embolia pulmonar) unos dos meses antes de cumplirlos, pero todo arrancó unas tres semanas mas atrás”.

“Comencé con dolores en la parte baja de la espalda, primero del lado izquierdo y luego del derecho. Al principio pensé que era muscular, pero no paraba. Fui a una guardia médica, me dijeron que era muscular y me inyectaron un calmante”.

“Al día siguiente volví, porque ya no aguantaba. Me hicieron una radiografía, me dijeron que estaba todo bien y me recetaron un calmante fuerte. Saqué turno con un traumatólogo, quien me confirmó que era contractura y me mandó hacer fisioterapia”.

“Al tercer día de kinesiología ya no aguantaba: lloraba del dolor, no podía dormir. Nunca sufrí tanto. Así que saqué turno con otro traumatólogo en otra clínica y fue ella quien me mandó urgente a un médico clínico, porque no era nada muscular”.

“Ese mismo día me internaron, después de hacerme una tomografía al pensar que tenia neumonía. Luego de otros estudios descubrieron que era trombosis. Mis pulmones estaban funcionando el 70% y estaba tan quieta por el dolor que no lo había notado. Además, tenía una pequeña infección que, por lo que entendí, era lo que dolía”.

La única explicación posible a mi embolia pulmonar son los anticonceptivos, que me los prohibieron apenas me internaron

Jesica

“Enseguida me comenzaron a inyectar anticoagulantes. Estuve así 13 días, hasta que me dieron el alta. Me mandaron hacer reposo por 15 días más y ahora estoy bien. Sigo anticoagulada (por vía oral) y al parecer deberé seguir así todo un año, porque luego de un par de estudios de sangre no encontraron el motivo por el que se generó esto en mi cuerpo”.

“La única explicación remota son los anticonceptivos, que me los prohibieron apenas me internaron, pero al neumólogo no le convence, pues me dice que la composición química de la marca que tomaba no lo genera. Por eso ante la duda, me siguen controlando”.

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