“Fui a hacer senderismo por la montaña y pisé una piedra en falso, cosa que me provocó un esguince de grado tres. Como consecuencia durante un mes y una semana hice reposo absoluto y en ese tiempo, durante diez días, llevé un vendaje compresivo. Entonces empezó a dolerme muchísimo la pierna, sobre todo la zona del gemelo y por detrás de la rodilla”.

“A la tercera semana el dolor empezó a subir por encima de la rodilla, por el lado interno del muslo. Cada día el dolor era más intenso y los antiinflamatorios no lo calmaban. Tanto sufrí que adelgacé algo más de dos quilos”, explica Araceli.

“Los fisioterapeutas de rehabilitación me decían que era normal, que el dolor se debía al reposo, que se me había engarrotado el gemelo… Se me hinchó mucho la pierna, tenía una temperatura altísima y un color amoratado. Así aguanté durante las tres semanas y entonces fui al traumatólogo: él sospechó que el origen del dolor podía ser venoso y me mandó hacer una ecografía doppler”.

Los fisioterapeutas de rehabilitación me decían que era normal, que el dolor se debía al reposo, que se me había engarrotado el gemelo… Se me hinchó mucho la pierna, tenía una temperatura altísima y un color amoratado

Araceli

El médico y la prueba de imagen constataron que, con 34 años, Araceli había sufrido una trombosis venosa profunda. “Tenía varias venas taponadas y un coágulo viajando hacia la ingle, así que inmediatamente me mandaron pincharme heparina durante un mes”.

“Hacia la mitad del tratamiento el dolor fue desapareciendo y la pierna se fue deshinchando y mejorando de color. En la farmacia me explicaron muy bien cómo pincharme, alternando el costado, a 5 cm del ombligo hacia la cadera. Pero los primeros 12 días me salían unos morados en el lado izquierdo…”.

“Me visitó el cirujano vascular, que me indicó llevar una media de compresión fuerte hasta la ingle desde que me levantara hasta la hora de acostarme, durante 3 meses para empezar, y me derivó al hematólogo”.

“El hematólogo me ha recetado un tratamiento con Sintrom durante seis meses. Me explicó que mi trombosis pudo deberse a varios factores: haber parado en seco mi actividad y estar en reposo durante un tiempo, a la píldora anticonceptiva (que he estado tomando durante algo más de dos años) o bien a tener un factor genético”.

El pie del esguince tuvo repercusiones con la trombosis: se puso de un color morado y luego rojizo durante un par de meses, la piel se fue pelando y cambiando, y como la circulación no era buena, tenía unas sensaciones muy desagradables

Araceli

“Con el Sintrom estoy bien. En la pierna del trombo ya no tengo dolor y la sensación de estar cargada va disminuyendo cada vez más. De la trombosis han pasado tres meses, pero aún no puedo hacer vida deportiva activa. Ahora toca esperar a la próxima eco para ver cómo está todo y acabar el tratamiento con Sintrom (finales de junio) para hacer un estudio y confirmar o descartar el factor genético como causante de la trombosis”.

A diferencia de mucha otra gente, Araceli sí “había oído hablar de la trombosis, porque creo que a mi abuelo le dio una, pero yo era muy pequeña y no sabía de qué iba la cosa. Así que no supe bien lo que era hasta que la sufrí y leí mucho sobre el tema en internet”.

“No he cambiado nada de mi día a día, pero como aún sigo de baja, mi día a día es muy tranquilo. El pie del esguince tuvo repercusiones con la trombosis: se puso de un color morado y luego rojizo durante un par de meses, la piel se fue pelando y cambiando, y como la circulación no era buena, tenía unas sensaciones muy desagradables en la planta del pie”.

“Ahora que mi esguince está casi curado podría empezar a hacer deporte, pero debo esperar a la eco de los tres meses para ver cómo tengo la trombosis y que el médico me dé luz verde para hacer ejercicio y me paute qué tipo de ejercicio”.

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