Dos tercios de las mujeres con un tromboembolismo venoso sufren la enfermedad debido exclusivamente al uso de la píldora

 

Los efectos secundarios de la píldora anticonceptiva del tipo Yasmin (incluye Yasminelle y Yaz) han llevado a la farmacéutica Bayer a juicio a finales de 2015. Felicitas Rohrer, una joven alemana, ha denunciado a la compañía y la ha sentado ante un tribunal de Waldshut-Tiengen (en el suroeste de Alemania) por haberle ocasionado una embolia pulmonar.

Rohrer ingresó en un hospital con un paro cardiaco en 2009, con 25 años. Tras 20 minutos sin señales, los médicos de urgencias hallaron trombos en las arterias de sus pulmones. “Los especialistas no se explicaban que una mujer sana de esa edad pudiese sufrir de repente una embolia pulmonar”, ha indicado la joven. Finalizadas todas las pruebas y observaciones “el diagnóstico descartó cualquier otra causa que no fuera la píldora”, ha añadido.


Fármacos anticonceptivos y ETV

“Yasminelle es un anticonceptivo hormonal combinado”, explica Ángeles Blanco, internista del hospital Reina Sofía de Córdoba, “y como la mayoría de medicamentos que usamos habitualmente tiene efectos secundarios. Por regla general el beneficio que se obtiene de esos medicamentos es mayor que el riesgo de causar reacciones adversas, y por este motivo las agencias de medicamentos aprueban su utilización”.

“El número de mujeres que sufrirán un tromboembolismo venoso relacionado con los anticonceptivos es bajo si se relaciona con el gran número de mujeres que los usan”, continúa la doctora Blanco. “Pero a Felicitas Rohrer le ha tocado jugar en el equipo perdedor”.

“Junto al peligro real de muerte que vivió (sufrió una parada cardíaca debido a la embolia de pulmón masiva), desde 2009 sigue un tratamiento anticoagulante, que conlleva más posibilidades de sufrir una hemorragia”, prosigue la especialista. “Además, deberá hacer un tratamiento con heparina si se queda embarazada, lo que aumenta el riesgo de complicaciones durante la gestación y en el parto”.

Felicitas Rohrer pudo finalizar sus estudios de Veterinaria, pero las consecuencias de la embolia pulmonar y del tratamiento truncaron su carrera profesional. Afirma que a menudo pierde el aliento, que no puede practicar deporte y que cuando viaja en coche debe ponerse medias compresivas.

“Según estudios del grupo RIETE”, señala Ángeles Blanco, “dos tercios de las mujeres con un tromboembolismo venoso sufren la enfermedad debido exclusivamente al uso del anticonceptivo, como es el caso de Rohrer”. Dada la situación, la experta recomienda a las mujeres que no tomen un anticonceptivo hormonal por iniciativa propia: “el anticonceptivo debe ser recetado por un especialista. El médico debe evaluar los factores de riesgo de trombosis venosa o embolia pulmonar de la mujer en una primera entrevista para adecuar el tipo de anticonceptivo”.

La doctora Blanco incide en que es mejor elegir anticonceptivos hormonales de segunda generación (levonorgestrel + etinilestradiol a dosis bajas) siempre que sea posible. Y advierte a las mujeres que “deben saber reconocer los síntomas y signos de trombosis en las piernas y de la embolia de pulmón para que acudan pronto a su médico”.

 

 

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