El centro madrileño activa el protocolo para mejorar la asistencia de la embolia pulmonar

 

 

El hospital Ramón y Cajal de Madrid ha sido el primer centro español en activar el Código TEP (tromboembolismo pulmonar), un protocolo de actuación para los pacientes con una embolia pulmonar que ya funciona en otros hospitales europeos y estadounidenses.

El Código TEP consiste en un grupo de médicos especialistas muy expertos en la embolia pulmonar (EP) que consensuan una pauta de tratamiento para la fase aguda de la enfermedad en tiempo real, explica David Jiménez, jefe del servicio de Neumología del hospital.

Médicos que, sin una remuneración extraordinaria, se ponen a disposición de sus compañeros para recibir una llamada en cualquier momento y, vía telemática, ofrecer el mejor procedimiento para el enfermo.

“El único objetivo del Código TEP es mejorar el manejo del paciente con EP”, asegura el doctor Jiménez. De entrada no se va a aplicar en todos los casos de embolia pulmonar del hospital, sino solo en pacientes de cierta gravedad.

“Tiene muchas potenciales aplicaciones de futuro, pero no podemos esperar que cada hospital tenga su Código TEP”, admite, aunque también desea que se normalice, como lo hicieron en su momento el Código Ictus y el Código Infarto.

 

EP, una enfermedad con claroscuros 

“No sabemos si la aplicación del Código TEP se va a traducir en una mejora para los pacientes, porque no hay ensayos clínicos al respecto, pero así lo creemos”, sostiene el especialista.

“Aún existen muchas áreas grises en el manejo de la EP”, reconoce. “Las guías de práctica clínica son una maravilla, nos permiten tomar algunas decisiones sobre los pacientes, pero también tienen algunos inconvenientes porque no reflejan muchos casos que vemos en nuestra práctica diaria”. Y seguramente este tipo de pacientes son los que más y mejor se pueden beneficiar del Código TEP.

Ante estas situaciones también entra en juego el Registro RIETE, que originalmente nació para recopilar datos y ver cuál es la mejor forma de tratar a los enfermos con una trombosis y/o una embolia pulmonar con características que las guías de práctica clínica no cubren.

“Los médicos hemos interiorizado la información de RIETE y la aplicamos de forma automática en los casos que no aparecen en las guías”, apunta Jiménez.

El Ramón y Cajal puso en marcha el Código TEP hace casi tres meses. Este protocolo nació en el Hospital General de Massachusetts (EE.UU.) y poco a poco se ha extendido por Estados Unidos y Europa, donde ya existe un consorcio de centros que lo aplican, el PERT Consortium.

 

 

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