Un metaestudio que revisa 11 trabajos previos concluye que es eficaz

 

El tratamiento habitual para controlar la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar es la prescripción de fármacos anticoagulantes.

Pero en algunas personas estos medicamentos pueden ser contraproducentes y entonces se opta por colocarles un filtro de vena cava. Se trata de un pequeño dispositivo metálico que se coloca en el interior de la vena cava para impedir el paso de un trombo roto (que sin el artilugio iría a parar al pulmón y podría provocar una embolia). El especialista inserta el filtro mediante una punción en la ingle o en el cuello con anestesia local.

Aunque hace años que estos filtros se utilizan para el tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa (ETV), en la literatura médica no abundan los estudios que evalúen su eficacia.

Con el objetivo de afianzar la validez de este dispositivo un equipo coordinado por el doctor Behnood Bikdeli, médico de la facultad de Medicina de la Universidad de Columbia, ha analizado 11 estudios sobre el uso del filtro de vena cava (tres de ellos realizados por el Grupo RIETE).

Las conclusiones, publicadas recientemente en el Journal of the American College of Cardiology, consideran que el filtro de vena cava es útil y eficaz para prevenir la embolia pulmonar, aunque favorece ligeramente el riesgo de trombosis.

Pero cuando el médico debe escoger si protege al paciente ante una posible nueva embolia pulmonar o una posible nueva trombosis, la elección es clara: evitar una nueva embolia, que puede ser mortal (y la trombosis no).

 

 

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