La ETV es la segunda causa de muerte en los enfermos de cáncer

 

“Los pacientes con cáncer reciben poca información sobre cómo reconocer los síntomas de una enfermedad tromboembólica venosa (ETV) […] Mientras otras complicaciones derivadas del cáncer cuentan con guías de tratamiento claras, en el caso de la trombosis parece que no se ha abordado con la misma prioridad”.

Así se pronuncia en sus conclusiones el estudio inglés PELICAN, la primera aproximación cualitativa sobre los enfermos oncológicos que desarrollan una trombosis y/o una embolia pulmonar, coordinado por el doctor Simon Noble.

Más de un 20% de los enfermos de cáncer desarrolla una ETV, según el estudio, la mayoría de ellos durante los tres primeros meses tras el diagnóstico. Y la trombosis es la primera causa de muerte mientras se administra quimioterapia. Sin embargo hasta ahora no existían estudios sobre cómo los pacientes reciben este doble diagnóstico, una situación sobre la que PELICAN pretende incidir, a la vez que espera mejorar la información que recibe el enfermo de cáncer.


Metodología del estudio

Durante cinco meses los médicos que han elaborado el estudio entrevistaron a 20 pacientes oncológicos. Personas de entre 53 y 81 años, diez hombres y diez mujeres, con siete tipos distintos de cáncer, a excepción del de piel. Las entrevistas, que duraron una media de 40 minutos e incluyeron las mismas preguntas para todos, se trasladaron a un software que analizó los términoscon que se expresó cada paciente.

Tras estudiar los resultados, los autores del PELICAN distinguieron tres etapas: la vida antes del doble diagnóstico cáncer-trombosis, diagnóstico y tratamiento del cáncer-trombosis y la vida con cáncer-trombosis.

De la primera fase los enfermos destacaron la falta de información. La mayoría asociaba la trombosis a los viajes largos, al síndrome de la clase turista, pero no al cáncer. Por esta razón no reconocieron los síntomas y los atribuyeron a secuelas de la quimioterapia.

Recibir el diagnóstico de trombosis fue un shock para los pacientes. Su ansiedad aumentó, al asociarlo a un empeoramiento del cáncer. Y una de las consecuencias fue buscar información en Internet, al recibir pocas explicaciones en el hospital.

Es verdad que acto seguido al nuevo diagnóstico los enfermos recibieron tratamiento con heparina de bajo peso molecular, pero encontraron poco apoyo y escasa información por parte de los responsables del centro sanitario.

Finalmente, todos asumieron los pinchazos de heparina como parte de su ritual cotidiano. Al principio algunos acudieron al servicio de enfermería para recibir el tratamiento, pero al cabo de poco tiempo todos se autoinyectaron la dosis diaria, ganando libertad y sensación de poder sobre la enfermedad.

Hospitales de varios países están elaborando sus propios estudios PELICAN. En España, el Clínic de Barcelona es uno de ellos.

 

 

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