Un estudio del Grupo RIETE analiza cómo actúan estos fármacos en embarazadas, personas con cáncer o cirrosis, entre otros

 

Los ensayos clínicos de fármacos descartan pacientes sobre los que testear un nuevo medicamento. Suelen apartar a aquellos con riesgo de sangrar, pero estas personas existen y acuden a la consulta médica, donde el profesional a menudo debe buscar otras vías para tratarlos.

Analizar el tratamiento idóneo para pacientes con la diversidad de situaciones de la vida cotidiana ha sido el objeto de estudio de uno de los últimos artículos científicos publicados por el Grupo RIETE, y presentado recientemente en el congreso anual de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH, en sus siglas en inglés).

Los médicos investigadores vinculados al Registro RIETE han observado cómo actúan los anticoagulantes de acción directa (ACOD) o nuevos anticoagulantes orales en embarazadas, personas con cáncer diseminado, cirrosis hepática, insuficiencia renal grave, pocas plaquetas en sangre y pacientes con antecedente reciente de hemorragia grave.

Entre 2013 y 2016 un 19% de los pacientes incluidos en RIETE (3.578 personas) presentaba alguna de estas características que lo habría apartado de un ensayo clínico.

El estudio ha analizado el tratamiento de estos perfiles con rivaroxaban, uno de los cuatro ACOD. Y la conclusión es que el comportamiento del fármaco entre los pacientes excluidos es muy similar al de las personas sin complicaciones extra.

De hecho, los pacientes con criterios excluyentes para un ensayo clínico tratados con rivaroxaban al inicio del tratamiento sangraron menos que si se les administraban heparinas. Y en los casos en que la medicación debía alargarse, también presentaron menos recurrencias y menos hemorragias que si tomaban heparina de bajo peso molecular.

Este estudio del Grupo RIETE se ha publicado en la revista Clinical pharmacology and therapeutics.

 

 

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